Ya sé lo que todos estáis pensando en este momento, que Jesús Calleja, el rubiales a la dcha de la fotografía, salvo por el detalle de estar al lado de una tía buena en bragas y sujetador, no parece estar muy bueno de la cabeza, sobretodo después de aquella noche en la que aseguró sin pestañear en Cuarto Milenio, que en una expedición por el Tibet, vio a lo lejos una figura humanoide con aspecto entre el gorila y el oso que andaba sobre sus patas traseras y que bien podría tratarse del mítico señor de las cumbres, osea, el Yeti.
Cierto es que después de oír semejante afirmación y acto seguido verle en calzoncillos en medio del casquete polar, a uno le da la impresión que de tanto subir a las montañas más altas del planeta, a Jesús Calleja a empezado a afectarle la falta de oxígeno en el cerebro. Nada más lejos de la Realidad.
Este simpático personaje ha sido más listo que todos nosotros juntos, que nadie se ofenda, pero es así de rotundo. Ha demostrado tener más cara que espalda y encima la jugada le ha salido bien. Ahora se dedica a recorrerse el mundo acompañado de su hermano Kike y a practicar lo que más le gusta, hacer de cabra montesa y encaramarse en lo alto de un peñasco inverosímil.
Ojo, que nadie se confunda, no lo estoy criticando, ni mucho menos, me parece encomiable lo bien que se lo ha sabido montar así como aprovecho la ocasión para felicitarle por el producto que está ofreciendo en Cuatro. Un programa ameno divertido, con la duración que debe tener, ni más ni menos y que como el bien dice en la cabecera, contagia su pasión por la naturaleza con mucho humor y buen rollo.
Jesús Calleja nos ha embaucado a esa buena parte del público que normalmente nos acercamos al campo un par de horas con el bocata de tortilla de papas o en su defecto la fiambrera con los filetes empanados en la mochila. También es verdad que antes que "Desafío Extremo", mucho antes existió "Al Filo de lo Imposible", pero era un programa diferente, más sobrio y frío. Los hermanos Calleja han sabido encontrar ese punto de inflexión entre la aventura y el buen rollo y es increíble como después de pinchar siete veces en las carreteras africanas para luego quedar atrapado en el barro, o cuando a su hermano Kike se le cayó la mitad de las reservas de agua estando colgados en una pared completamente vertical o pase lo que le pase, es tío no pierde la sonrisa jamás.
Una buena forma de despedir la noche del Domingo y que deja un buen regusto en la boca antes de irse a dormir. Desde aquí mi más sincera enhorabuena a Jesús y su equipo y nuestro ánimo para que siga ofreciéndonos muchos más divertidos y emocionantes reportajes.
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