miércoles, 6 de mayo de 2009

EL OBSERVATORIUM: "El que vale, vale y sino..."

Hace tiempo que vengo observando la cantidad de personajes que corren nuestras calles,sí, sí que corren; quien no ha ido paseando por esas magnificas aceras de nuestra ciudad y sorteando las llamadas "minas de la suerte" (aquellas, que si fuera cierta la leyenda, todos seríamos millonarios gracias a nuestras mascotas); y en el momento de eludir tal suerte es adelantado por un personaje con pantalones cortos con tal velocidad que perdemos el equilibrio y "zas" (voy a comprar el cupón que hoy me toca).

Tras un largo tiempo de estudio he llegado a la conclusión que esas "mini maratones" urbanas suelen ser de dos tipos:

- Hacer ejercicio para adelgazar, en este caso el ritmo de carrera es muy lento, se suele ir en pareja y cuando esta está compuesta sólo por el género femenino, es tan pausado el ritmo de la "mini maratón" que el que adelanta suele ser el que va de paseo (la lentitud del ritmo se debe a que se aprovecha la oportunidad para ejercitar la conversación o cotilleo, como lo quieran llamar), en esta ocasión el atuendo suele ser un chandal de algodón rescatado del armario diez años después de su primer estreno, desechen de su mente la imagen de esos cuerpos de Miami Beach, corriendo y patinando en bikini, en lugar de eso lo que invade la acera son traseros descomunales que dicho de forma elegante: "si defecaran en la pradera lo harían fuera".





- Prepararse para algún Cuerpo Oficial del Estado (llámese Policía o Guardia Civil), es el caso más común y estos si que te pasan gran velocidad y te desequilibran. Pues bien ese personaje que va perfectamente atavidado para la ocasión: calzado cómodo para correr, calcetines blancos, pantalón muy corto, camiseta (normalmente suele ser de la universidad aunque solo la hayan pisado para tomarse una cervecita en el bar ó de la maratón de la conocida "secta del triángulo verde"), ah y no puede faltar el brazalete con el Ipod de última generación con la música de Rocky a toda pastilla repetida una y otra vez para motivación del afamado corredor.

Me voy a centrar al segundo caso, dada su peligrosidad, y a uno en particular, que una vez relatado creo que va a sonar a vivencia propia:
Un día me dispuse a ir a comprar cuando llegando a la tienda fui adelantado por uno de los personajes antes relatado, cual fue mi sorpresa cuando al girar la cabeza lo conocí, era un antiguo compañero de instituto, pero fue tal la velocidad que no dio lugar al saludo. Meses más tarde lo volví a ver pero esta vez el también iba de paseo y comenzamos la típica y aburrida conversación de personas que hace tiempo que no se ven y que simplemente han sido compañeros, sin ninguna amistad en particular:



- ¡Hombre Carlitos!¿Qué tal cuanto tiempo? ¿cómo estás?
- Bien ¿y tú?
- Muy bien. Hace tiempo te vi corriendo por "mi" calle pero no me dio tiempo a saludarte.
- Ah sí es que me he estado preparando para las oposiciones a Policía Local y he aprobado. Ya sabes como los estudios no eran lo mío, pues me preparé para ello y las he conseguido. He corrido los 100 m. en 10 seg., los 400 m. en 1 min., he saltado 8 m en longitud, etc.¿Y tú?
(Yo, mientras me contaba esto, pensaba: "joder con lo falta que está España de medallas en las Olimpiadas y este tío de Policía, ¡que máquina!".)
- Pues yo ..... bien, terminé la carrera de ingeniero y como no hay trabajo de "lo mío" pues estoy de vendedor en "El Tajo Británico" (la empresa que hace esos maratones urbanos, la del triángulo verde). Trabajo de lunes a sábado y los domingos cuando se abre, "un poco quemado", porque, como no se vende, el sueldo no es muy alto.
- Joder, yo tengo un horario muy bueno, trabajo 3 días sí y cuatro no y cobro unos 2000 €.
(Encima se pitorrea)
- Bueno, pues me alegro de verte, que tengo prisa (señor poli), y a ver si me quitas las multas (muy típico).
- Bueno adiós, anímate y preparáte para Policía, yo te dejo el temario, si quieres.
(Que situación tan extraña, ¡antes el que le pasaba los apuntes era yo!).

Lo de Carlitos, es un caso muy común: En el instituto era el que, mientras tu estabas en clase o saltándote alguna ( jugando al futbolín, ¡que malillos éramos!), él estaba en el parque fumando más que Sabina, pero no sólo eso sino (lo que aquella época nos escandalizaba) fumando más porros que Melendi en un concierto de Los Chichos, vamos tanto que su serie favorita sería " Sin Petas no hay Paraíso", aquel que, mientras tú hacías gimnasia y corrías el "famosísimo" test de Cooper (dar vueltas, vueltas, vueltas y más vueltas a ese diminuto patio con su correspondiente mareo), el único ejercicio que hacía era el "levantamiento de Cruzcampo" o el movimiento dactilar enrollando "cigarrillos de la risa" lo cual también mareaba bastante, aquel que amenazaba y extorsionaba a sus compañeros para sacarles unos duros para su particular entretenimiento.
El hecho de que el caso de "mi amigo el chocolatero" ( no por ser fan de Paquito) nos sea muy familiar a todos, hace que me entre por el cuerpo una extraña sensación de pánico, miedo, desprotección al saber que personajes como esos son los que velan por la seguridad de nosotros, los ciudadanos; personajes que luchan contra la droga y la delincuencia habiendo sido fieles consumidores o precursores de la misma. Tras esta reflexión no me parece raro que aparezcan casos corruptos en los altos cargos de estos cuerpos, llámense Roldán, Ginés Jiménez ( "Sheriff de Coslada"), etc, etc...
Me queda el consuelo de saber, que también hay que decirlo, que hay personas que por vocación o tradición familiar ejercen dicha profesión con la seriedad que ello conlleva y arriesgan su vida y la de sus familias luchando contra los terroristas y delincuentes que se mueven y actuan de manera impune en este País.
¿Cambiará el conocido "refranillo" el cual rezaba: "El que vale, vale y el que no "pa" empresariales" por el de "El que vale, vale y el que no "pa" los Cuerpos Oficiales"?

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