Resulta cuanto menos escalofriante, la facilidad con la que se está destruyendo la programación de los domingos. Al margen de Cuatro y su emisión de "Perdidos", las tarde-noches de dominicales hace tiempo que entraron en una vorágine autodestructiva que a la vista del panorama de ayer, parece no tener retorno.Por si no teníamos suficiente con las películas de repelo de TVE, "Aída" hace evidente -desde la partida de Carmen Machi- que se diluye cual azucarillo en un vaso de agua. Por su parte, se confirma el flojo arranque de "La Chica de Ayer" -serie a la que daremos debido repaso mañana-.
Pero el colmo total, lo que termina de convertir la noche de los domingos en un temible e inhumano vehículo de tortura psicológica, es el producto de Cuatro, "Perdidos en la Tribu". Lo mejor de este programa es Nuria Roca, ya está. El resto es pura bazofia y oportunismo televisivo.
Para que os hagáis una idea del programa de Cuatro, imaginaos "Supervivientes", sin la escasa gracia de "El Golosina", sin el torso depilado de Escassi tostándose al sol y sin las voluptuosas formas de Daniela Blume paseando en traje de baño. A esto sumadle que las familias concursantes van completas de todo: padre, madre, hijo mayor e hijo menor y que los dejan en compañía de un grupo de salvajes; a unos les a tocado las tórridas sabanas africanas mientras otros han aterrizado en la húmeda y axfixiante selva de Indonesia.
Sin duda el mejor momento de la noche se produjo cuando a una de las familias se encuentra de frente con un individuo que parece haberse escapado del rodaje de "Apocalipto", se sienta frente a ellos y les comenta que deben respetar sus leyes, que dentro del poblado no pueden usar zapatos -con lo que pincha el forraje selvático-, que cazaran lo que ellos cacen, comerán lo que ellos coman y profanaran lo que ellos profanen. Cuando la madre les pregunto qué iban a comer, el salvaje les contestó que aquello que los dioses tuvieran a bien ofrecerles: fruta, monos, gusanos... Entonces -mientras yo daba las gracias a los dioses por haberme ofrecido ayer tarde una generosa paella de marisco-, ese mismo instante, el hijo menor rompía a llorar. Algo no me cuadraba, a los niños les encantan ir descalzos aunque sea sobre una alfombra de ascuas ardientes, suelen profanar todo cuanto encuentran a su paso ignorando frases como: "Esto no se toca", "con esto no se juega"...; y comen cualquier cosa salvo cuando se sientan en la mesa ¿Por qué lloraba entonces el jovencito? Y la respuesta me llegó como una revelación, seguro que el chico cayó en la cuenta de que en mitad de la selva no llegaba la red ADSL .
Vamos, que a falta de que mañana repasemos a fondo el despropósito de Antena 3 "La Chica de Ayer", la noche dominical no tiene por donde cogerla.
Como decía un amigo mío: "Para cagarse y no tener donde limpiarse". Y sino que se lo digan a los participantes de "Perdidos en la Tribu". Que a buen seguro todavía están buscando el papel higiénico en la sabana africana.
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