viernes, 15 de mayo de 2009

SERIEADICTO: "LAS DOS CARAS DE LA MONEDA"

Que lo del pasado miércoles en la retransmisión de la final de la Copa de su Majestad El Rey fue vergonzoso por la forma tan descarada de censura y falto a la realidad de TVE creo que resulta evidente. Al margen de que si ninguna de las dos aficiones ni ninguna de las dos ciudades a las que representan ambos equipos apoyan a la monarquía ¿A qué viene disputar un trofeo cuyo nombre es precisamente "Copa del Rey? Incongruencias a parte y dejando a un lado mi opinión personal de que en el momento de la pitada al himno nacional -vergonzosamente solapada por TVE- era para que el presidente de la federación se hubiese puesto en pie y proclamase que si ninguna de las partes estaba de acuerdo que cada uno se fuese para su casa -por no mencionar otro sitio menos agradable- y que la final la jugasen los otros dos semifinalistas; lo cierto que en TVE también se dan otras dos caras de la misma moneda. La publicidad.

Recientemente se ha aprobado la medida de que TVE deberá eliminar la publicidad en sus emisiones, ya que como entidad pública ya obtiene suficientes fondos del Estado como para encima seguir engrosando sus cuentas con publicidad privada y de paso tirar los precios para perjudicar a la competencia. Las cadenas privadas están como locas con la noticia y deseosas de que se ponga en práctica en el "prime time", pero como contribuyente yo no estoy tan contento con la medida.

Me explico, TVE ya nos cuesta a cada uno de de nosotros -especialmente a los que nos sale la declaración a pagar- una pasta nada desdeñable. Y aún arrimándole dinero de la publicidad del sector privado, la cadena estatal da pérdidas a final de año-de las autonómicas mejor no hablar en lo referente a balances económicos-. El caso es, que si ya nos cuesta el dinero aún con la inyección de dinero de la publicidad privada, no quiero ni imaginarme a cuanto se elevará el coste del sostenimiento de TVE de cara a las arcas públicas. Temo que no tarde en convertirse en un pozo sin fondo donde desaparecerá cada euro que arrime el gobierno central -y si lo arrima el gobierno, ese euro sale del bolsillo de cada uno de nosotros-. Lo cual a su vez repercutirá directamente en la calidad de la programación, ya de por sí bastante lamentable -por ejemplo, La 2 hace 20 años que repite los mismos documentales, esos que todo el mundo ve cuando le preguntan ante una cámara de televisión cual es su programa preferido-.

Mucho me temo que finalmente TVE quede reducida a un mero panfleto propagandístico del gobierno de que en cada momento ostente el poder. Ya de hecho ocurre así -de lo contrario que me expliquen el "error" humano que tan quirúrjicamente esquivó la pitada al himno nacional-, aunque todavía hay ciertos aspectos de la programación que más o menos se pueden salvar a día de hoy.

Como ya he dicho, eliminar la publicidad de la televisión estatal beneficia directamente a las cadenas privadas y atacará de forma indiscriminada el bolsillo de los espectadores -aunque estos no sintonicen nunca TVE. Estamos ante dos caras de una misma moneda y lo cierto es que a nosotros seguro que nos toca la mala.

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