Debo reconocer que siempre he creído que Risto Mejide se limitaba a seguir un guión establecido. la semana pasada comencé a dudar y desde la gala "OT" de anoche he llegado a la conclusión de Risto Mejide dice literalmente lo que le sale de las pelotas. Lo mejor de todo es que cuando abre ese pico de oro que Dios le ha dado nunca le falta razón por mucho que le pese a la presidenta del jurado de "OT" Noemí o a mi mujer. El caso es que entre Risto Mejide y la productora del programa se ha establecido una extraña simbiosis. Risto arremete contra todo aquel se le cruce por delante como un elefante enloquecido y le moleste a quien le moleste los comentarios de Mejide, la audiencia sube como la espuma. De hecho , si bien Risto aprovecha sus críticas para hacerse publicidad, los responsables de "OT" no se quedan cortos a la hora de aprovechar las puyas de Mejide. El caso es que a Risto Mejide se le culpa de conseguir que el jurado de "OT" halla cobrado más protagonismo que los propios concursantes, pero hay que ser honesto y al igual que Mejide, creo que los únicos culpables de que se hable más del jurado que de los triunfitos son los propios participantes del programa. Si realmente tuvieran el nivel que debieran tener para convertirse a corto plazo en habituales de las listas de ventas en lugar de carnaza de "Supervivientes" o engrosar las listas de "Los 4400" desaparecidos en la nada, seguramente Risto Mejide no tendría motivos -como de hecho los tiene- para morder la yugular de los "fracasitos".El caso es que dentro de este enrevesado "show" aparece un bulto sospechoso. Un bulto sospechoso llamado Ramoncín, alias "El ladrón", alias "El Malversador", alias "Alí Babá", alias "El Extorsionador" y "Rey del Pollo Frito" por la gracia de Dios.
Este indeseable sin principios, ya que si los tuviera no sería jurado de "OT" tras promulgar un manifiesto en contra del programa, como no cae bien a nadie, se las quiere dar de Risto Mejide, al que no llega ni a la suela de las zapatos, y ha empezado a copiar hasta el vestuario.
Ya podemos verlo sentado en la mesa del jurado con su cazadora, al igual que Risto con su inseparable chupa de cuero, y hasta está empezando a copiar las críticas, con la salvedad de que Risto cuando critica, critica duramente y con un careto de esos que da miedo. Mientras que Ramoncín, se dedica a lanzar puyitas enmascaradas de crítica y encima de que intenta dejar al concursante como un trapo, se ríe. Ramoncín se ha convertido en un patético "Mini Yo" de Risto Mejide y esperemos que no le veamos más el pelo en futuras ediciones de "OT"
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