Sí, amigos. La primera parte ya me pareció mala y totalmente innecesaria, aunque en un primer momento le diese un margen de duda razonable por el hecho de que Spielberg pusiera la pasta y Michael Bay se encargara de dirigir el cotarro.
Lo cierto es que ya que ha salido para alquiler y la he bajado ripeada -en ningún momento he tenido intención de ensanchar los bolsillos de la SGAE- me dispuse a verla con muchas reservas. Lo dicho, si la primera entrega me resultó tediosa y con un guión que hacía agua por todos lados, esta secuela es para sacarse los ojos con una cucharilla de café. Y es que si en una película de hora ñy media de duración a los veinte minutos ya no sabes como ponerte en el sofá de tu propia casa las espectativas no son muy malas. Más aún cuando los electrodomésticos de la casa del protagonista -de apellido ridículo por cierto- comienzan a convertirse en pequeños transformers que "curiosamente" estéticamente se asemejan de forma más que sospechosa a los míticos Gremlims.
En fin que si queréis perder dos horas y media de vuestra vida frente al televisor, allá vosotros, pero luego no digáis que no os lo advertí.
Para los que sigáis mi consejo, aquí tenéis un resumen de la peli de 20 segundo que lo resume todo, no tiene desperdicio. Y es que el dos Citroen 2CV de toda la vida no tiene rival.
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