Amigos de PDR, menudo esperpéto se vivió anoche en el vicerrectorado de la universidad de Málaga. Ayer se fallaba los ganadores de las dos categorías del I Concurso de Relatos Cortos del Festival de Festival de Cine Fantástico.El certamen se dividía en dos categorías, una para los miembros de la UMA -bien estudiantes o funcionarios- y otra categoría general para aquellos que no formamos parte del mundillo universitario.
De los trabajos presentados se han seleccionado veinte -entre los que me encuentro- para editar un libro con los susodichos relatos seleccionados. La verdad es que es todo un logro y lo considero un verdadero honor, poder compartir una publicación que ya sea por profesión o afición se dedican a este gremio tan desagradecido como es escribir.
Por otro lado se han adjudicado dos premios para cada una de las categorías con la miserable cantidad de 500 €, miserable a todas luces cuando en el territorio nacional podemos encontrar certámenes de microrrelatos -menos de una página- con cuantías de hasta 3.000 eurazos.
Pero no es la cuantía del premio lo que nos llama la atención, sino el descarado tongo, al ultraje y al amaño descarado del que se hizo gala ayer en la categoría general del citado concurso.
La sala se quedó muda cuando se falló el ganador de la categoría general, un abuelo jubilado sexagenario con un relato titulado "La Memoria de las Rosas". Tenemos que destacar que una de las bases imprescindibles para participar era que el relato debía tener temática fantástica. Y a mí me da que ni el autor tenía pinta de escribir en este género ni el título da entender que el eje central de la trama sea la fantasía o el terror. Sin embargo lo fantástico fue que se le asignase el premio. Pero la cosa no quedó ahí, fue descarado el saludo entre el "ganador" y la impresentable que le entregó el premio cuando los que estuvimos en segunda fila entendimos perfectamente por lo bajo "ves como te dábamos el premio". Pero no acabó ahí la cosa, para colmo de irregularidades, no se cumplió una de las premisas de la entrega de premios que se reflejaba en las bases, la lectura de los dos relatos ganadores. Está claro que no se leyó para tapar la falta de calidad literaria del usurpador, o tal vez que descaradamente no tenía nada que ver con la temática del concurso, o incluso ambas cosas, que el relato no tenía nada que ver con lo fantástico ni tenía calidad literaria alguna.
Ya lo dijo Shakespeare: "algo huele a podrido en la UMA". En fin que si los 500 euros le han venido bien al abuelete para comer caliente este mes porque no le llega la pensión, espero de corazón que se le olvidase el cheque en el bolsillo del pantalón y lo meta en la lavadora para que se le desmenuce entero.
Y como ya sabéis los lectores de PDR, nosotros no nos quedamos en la simple denuncia y siempre llegamos al fondo de la cuestión, de manera que hemos contratado a un profesional en esto de investigar fraudes y aquí os dejo un video con un informe preliminar
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