domingo, 28 de febrero de 2010

EL ACOMODADOR: CELDA 211



Los que sois seguidores habituales de este blog ya sabéis lo que opinamos. Para perder el tiempo y tocarse los huevos lo mejor es jugar con las subvenciones y el dinero público. Mientras que con el dinero privado curras y obtienes resultados porque detrás tuyo hay un tío que quiere recuperar el dinero invertido.

Esta teoría creo que ha quedado suficientemente demostrada en la presente edición de los Goya, ya que Telecinco Cinema se ha llevado 15 estatuillas gracias a Agora, y ha la espectacular Celda 211.

Celda 211, está basada en la novela homónima de Francisco Pérez Gandúl, y al igual de la novela comienza con un ritmo arrollador que no decae hasta que la aparición de los títulos de crédito. Daniel Monzón, hace honor a su apellido provocando que la acción entre por el objetivo de la cámara como una lluvia torrencial y el uso constante de la cámara al hombro, nerviosa y siempre acorralada entre los personajes que inundan la pantalla en todo momento acrecentan la sensación de claustrofobia.

Pero Celda 211 no trata sólo de un motín carcelario, va más allá. Ahonda en el perfil psicológico de los personajes lanzando de manera escabrosa una extraña pregunta ¿los malos están dentro o fuera? La línea entre el bien y el mal, siempre fina y frágil, se diluye en el film de Monzón como un azucarillo en el café, llegando a un punto en el que no existen buenos y malos, porque por un motivo o por otro, todos son malos. Hay malos dentro y fuera de las instalaciones. Funcionarios que desahogan su frutración cotidiana con los presos y reclusos con que no están allí por gusto y que se relamen entre deseos de venganza.

Celda 211 también es una oda a la teoría del caos y nos muestra en primera línea, como estar en el momento equivocado en el lugar equivocado, puede cambiar de forma irreversible el curso de los acontecimientos.

Otro punto a favor de Celda 211 es que se trata de una película española, lejos de los convencionalismos del cine más comercial al estilo Hollywood, lo que le atribuye de una libertad de movimientos total que conducen la acción hasta un final escalofriantemente real e impensable al otro lado del charco.

Celda 211 es todo un regalo para la vista merecedora con creces de esos ocho Goyas.




Y para los que ya habéis visto la peli, no he podido resistirme a colgar aquí esta parodia de uno de los habituales de nuestro blog.

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