La película en cuestión creo que está basada en el chiste, ese en el que dos pescadores están en su barquilla y de repente uno pesca una sirena, se la queda mirando un rato y la vuelve a tirar al mar. Entonces el compañero, extrañado le pregunta: ¿Por qué? y el otro le contesta ¿Y por dónde?El caso es que en la cinta que nos ocupa hoy, Colin Farrell interpreta a Siracusa, un tipo que ha pesar de tener nombre de mafiaso de la Yakuza, no es más que un pobre pesacador irlandes al que la vida a dejado sólo, al cargo de una hija minusválida y al que la para más inri la pesca le está dando la espalda.
Pero la vida de este hombre al que parece que ha mirado un tuerto cambiará de repente cuando un buen día, al recoger sus redes encontrará que ha atrapado a una joves, de la que se enamorará perdidamente y de la que su hija llegará que se trata de una sirena.
Un cuento de hadas lírico en toda regla, pero que como no conviene olvidar, en todo cuento, el mal y la oscuridad acechán a la vuelta de la esquina. Una cinta que pinta bastante bien, una de esas historias diferentes que apetece de vez en cuando para desintoxicarse del resto de productos cinematográficos.
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