Bueno, lo primero es agradecer las colaboraciones espontáneas que comienza a tener este blog. Yo especialmente lo agradezco en cuanto a que con cinco "post" semanales se me quedan cortos a la hora de plasmar el panorama televisivo de cada día. De modo que también aprovecho para pedir disculpas si algún tema llega con algo de retraso, pero es que intento clasificar las prioridades de cada "post" en función de su importancia -al menos según mi criterio- y ello lleva con frecuencia realizar cambios de última hora. Como por ejemplo hoy, que estaba previsto comentar la adquisición de "Perdidos" por Cuatro y que me he visto obligo a retrasar para el lunes ante la noticia con la que nos hemos despertado al poner el telediario.Uno de los recientes estrenados ministros se le ocurrió decir la verdad ante los micrófonos -cosa rara, pero ocurrió-, y culpó al cine español de estar falto de talento -en la foto tenemos a un guionista en plena jornada laboral-. La reacción no se ha hecho esperar y el director Vicente Aranda salta a la palestra diciendo que peor es le panorama de los novelistas.
Ante tal aseveración me quedo con la respuesta de Antonio Gala que cito textualmente: "Es irónico que Aranda diga eso cuando mi novela La Pasión Turca -traducida a varios idiomas y superventas en varios países- él la adapta al cine y realiza una película tan mala".
Confieso que nunca he sido seguidor de Antonio Gala -los que me conocen saben que mis gustos literarios son muy distintos-, pero debo admitir que no le falta razón. Como siempre habló el primero que tiene que callar, porque la película de Aranda no es que sea mala, es que a los veinte minutos de metraje te entran ganas de sacarte los ojos con una cucharilla de café.
Tengo muy claro cual es le problema del cine español. Salvando a los dos figuras: Amenábar y Balagueró; nadie en el panorama cinematográfico de este país concibe el cine meramente como espectáculo, como entretenimiento de masas.
Realmente el cáncer de nuestro cine es el dinero público. A todos y cada uno de nosotros, nos cuesta una pasta cada una de las películas españolas que se estrenan en este país. Esto se traduce en que mientras se pueda ordeñar la teta del estado, no hay por qué interesarse en buscar rentabilidad en taquilla. Yo hago la película que a mí me gusta -aunque no le guste a nadie más- y como el estado me subvenciona, con ello sufrago los gastos y mi sueldo. Luego si nadie la ve en el cine le echo la culpa a la piratería -claro como la mayoría de descargas en internet son de cine español... Además me hago amigo de Ramoncín y socio de la SGAE y de cada soporte informático, ordenador, fax o móvil que se venda en España me llevo dinerito para el bolsillo.
Si cortásemos de raíz el flujo de dinero estatal hacia ese abismo negro que se hace llamar "industria cinematográfica" y se suprimiera el dichoso canon, la cosa cambiaría mucho. Entrarían en escena productores de verdad, es decir empresarios que buscan rentabilizar su dinero y recaudar en taquilla tres veces el dinero invertido. De esta guisa se darían en los despachos conversaciones de este tipo:
Guionista: Aquí tiene mi nuevo guión, señor productor.
Productor: "tras leer siete páginas" El próximo tocho de papel higiénico que me traigas que no sea de papel reciclado, que me irrita el culo.
Guionista: Pero si es una historia preciosa que habla sobre....
Productor: Sí, sí. Todo muy poético, muy bonito, muy bohemio. Pero esto no lo va a ver ni el de la cabina de proyección.
Guionista: Pero si en el ministerio de cultura me dijeron...
Productor: ¿Acaso has visto en la puerta un cartel que ponga "Beneficencia", "Ong"? Vete y tráeme algo que se parezca a una película de verdad.
El cáncer de nuestro cine son las subvenciones y la cura los productores independientes, pero mientras el grifo siga abierto el panorama no va a cambiar. Es preferible dar imagen intelectual antes que ser rentable.
más razón que un santo!
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